¡Encantada de recibirte aquí!

Así me encuentras hoy, repartida entre momentos más formales o académicos, donde disfruto de compartir conocimientos y generar espacios para el crecimiento interior, y momentos donde integro el Mindfulness en mi vida cotidiana, jugando y riendo con mis hijos o alumnos, mezclado con momentos de quietud, concentración, introspección...

Siempre he sido una buscadora. Desde chica me hacía preguntas filosóficas, tratando de entender quién soy, cuál es el sentido de la vida y por qué pasan las cosas que pasan… Y siempre hubo algo que me impulsaba a seguir, que me hacía confiar y ponerme de pie nuevamente cuando caía, algo en mi interior que me guiaba y sostenía. Al principio era sólo un instinto, pero con el tiempo todo se fue clarificando, y mi vida cobró un nuevo sentido. 

Una de las áreas donde puedo decir que el Mindfulness más me ayudó fue con respecto a mi padre. Me tocó en esta vida un papá ultra exigente y agresivo, y una infancia difícil, llena de momentos intensos que nadie sabía que vivíamos puertas adentro. Tratar de entenderlo y lograr algún tipo de acuerdo con él me llevó a adentrarme en las profundidades de la locura de la cual es posible la mente humana. Hoy puedo decir que conozco los laberintos más oscuros y rebuscados, y la confusión mental que es posible, porque estuve allí. Con algo de terapia pude sobrevivir, pero lo que realmente me ayudó a salir del laberinto fue el Mindfulness. Entendí los mecanismos de la mente y encontré la paz que es posible más allá de lo que nos toca vivir; conocí la aceptación radical, aprendí a poner límites para cuidarme sin desconectarme de la compasión, a soltar la ilusión de lo que tendría que haber sido y nunca será, y a perdonar. Entendí que podía ser yo la que cortaba con generaciones de maltrato y trauma en mi familia, y que podía elegir una nueva forma de educar y amar, de aquí en adelante.

Al mismo tiempo, me tocó una madre más conectada y cariñosa, presente y compañera, aunque con pocos recursos para gestionar sus propias inseguridades y enojos, al punto de transformarse en tierra fértil para una enfermedad como el cáncer, un estado desde el cual recibiría los cuidados que anhelaba pero que terminaría finalmente llevándosela de este mundo muy jóven. Puffff, cómo resumir ese último año con ella... una de las etapas de mayor aprendizaje en mi vida. Creo que ella me enseñó principalmente la presencia. Pasábamos horas pintando juntas en total presencia y conexión, y fui testigo de cómo sus comportamientos se volvían cada vez más simples y coherentes, renunciando a formalismos o a sonreir "para quedar bien" con alguien que venía a visitarla. No se distraía de su pintura aunque viniera su propia hermana a visitarla, porque "cuando estaba pintando, estaba pintando". Su sistema estaba en modo ahorro de energía, haciendo una cosa por vez, y eso hacía que estuviera 100% enfocada.

Mi madre me acercó más a la coherencia interna, a la atención plena, al respeto por los procesos y al poder acompañar a otros sea lo que sea que decidan para su vida, aunque uno desde afuera pudiese ver con claridad dónde estaba la salida. Me permitió conocer lo que es el amor incondicional, y también me llevó a buscar herramientas para sobrellevar todo lo que estaba viviendo desde el lugar de hija, que no era nada fácil, y encontrar la paz interior y las respuestas que necesitaba en el Mindfulness, respuestas a preguntas cómo "¿Para qué estoy aquí?" o "¿Cuál es el propósito de la vida?", que empezaron a tener más sentido luego de vivir estas experiencias...

Comenzando a expandir...

 

Tanto me estaba ayudando el Mindfulness que el paso lógico era enseñarlo a mis alumnos adolescentes en los dos colegios donde estaba trabajando como profe de inglés en ese momento. Quería que ellos tuvieran estas herramientas antes que yo, desde chicos. Hicimos algunas experiencias iniciales y les propuse que quienes quisieran, compartieran sus reflexiones en un cuadernito que podían entregarme opcionalmente para leer. Y me encontré con una sorpresa. Ya no eran "alumnos" con un cierto nivel de inglés que tenían que aprobar ciertos exámenes. ¡Eran personas! Eran adolescentes hablando de sus preocupaciones y angustias, y me estaban contando cosas que nunca le habían contado a nadie. Tenían un mundo interior tan rico...

80
80

Mientras tanto, en el otro cole no podía enseñar en mis horas de clase, pero me permitieron ir aula por aula para contarles sobre los beneficios del Mindfulness y convocarlos para hacer las sesiones a la salida del cole, con los que quisieran, en un salón que me prestaban. El día de las inscripciones estaba la sala de preceptores desbordada. Tuve que hacer 3 grupos de 30 chicos (en diferentes días), la mayoría de los cuales terminaron el curso completo de 8 semanas, y venían incluso si al día siguiente rendían sus exámenes internacionales IGCSE (convenciendo a sus madres para que los trajeran todas las semanas, ¡ahora que soy madre me vuela la cabeza aún más!). Estaban pidiendo a gritos que alguien los escuche, un lugar donde compartir lo que les pasaba y aprender a gestionar los desafíos de su vida.

Un antes y un después

 

Me sorprendió en ese momento ver la poca apertura de las autoridades a incluir estas prácticas en los colegios donde trabajaba, descartándolo como una pérdida de tiempo, o un premio para darles solamente si se portaban bien y terminaban "lo importante". No estaban pudiendo ver el Mindfulness por lo que era para esos niños: una puerta de entrada a su mundo interior, a la calma que necesitaban, y a las estrategias que necesitarían para surfear las olas de este mundo tan agitado y caótico donde les había tocado nacer.

Este era mi llamado. Y sabiendo que tenía mucho más para enseñar que prepositions y phrasal verbs, ese año decidí dejar de enseñar inglés y zambullirme de lleno en el Mindfulness. 

El camino no fue fácil, y los primeros cursos que tomé en Argentina no me resonaban. Por un momento me sentí muy desorientada, sola, había perdido el rumbo. Pero algo en mi interior me guió para seguir adelante, para no bajar los brazos, y seguir buscando y aprendiendo. Decidí buscar cursos fuera de Argentina, pidiendo becas y buscándole la vuelta como podía para pagar, y el universo me ayudó. 

Empecé a compartir lo que iba aprendiendo con niños y adultos, y luego con profesionales de la salud y la educación, en empresas, en colegios, en congresos internacionales...

Terminé muchos años más tarde dictando una Formación Anual para instructores de Mindfulness, una etapa que marcó un antes y un después en mi vida porque tuve el honor de acompañar a 5 grupos de 30-40 personas que venían cada año a esos encuentros, y ver las inmensas transformaciones en sus vidas. Hemos vivido cosas MUY profundas, ¡y también nos hemos reído mucho!

30
80
80

Me gusta decir que a pesar de todo lo que he aprendido, sigo siendo una eterna alumna. Estoy abierta a seguir creciendo y aprendiendo de cada persona y de cada experiencia que me toca vivir. Mis maestros más grandes y cercanos (¡y también mis conejillos de india!) son mi marido y mis hijos, y hasta el perro me recuerda la presencia todos los días (aquí abajo, unas fotos de mis hijos cuando eran pequeños y ya practicábamos Mindfulness).

En resúmen, Mindfulness me ayudó a parar cuando algo no iba bien en mi vida, a re-plantearme las cosas, y a tomar un nuevo rumbo. Las veces que fuese necesario. Me permitió tener una visión más clara, me enseñó a saber regularme y gestionar mi mente y emociones, a conectar con la vulnerabilidad y la fuerza que sale de allí, y a confiar más en mí misma y en los procesos de la vida. También me ayudó a saber que cuando por un momento me olvido de todo esto, siempre puedo parar, respirar, y volver a empezar :)

Algo nuevo surge

 

Después de varios años enseñando a grupos presenciales, limitados por la distancia y los horarios, quise buscar una forma de llegar a más personas, sin importar el lugar del mundo donde estuviesen o sus logísticas, y quise también darle una nueva vuelta a los contenidos, para incluir todo lo nuevo que había aprendido, de las últimas formaciones y actualizaciones que cursé, y de mis aprendizajes de vida. Estos cursos a los que hoy te invito son el resultado. Contienen sabiduría ancentral y descubrimientos recientes de las neurociencias; conceptos teóricos y ejercicios muy prácticos; lo que aprendí de los expertos y lo que aprendí de mis alumnos.

Por mi propia experiencia de vida y por los cambios que he visto en mis alumnos, puedo decir que el Mindfulness funciona. Me conmueve enterarme, por ejemplo, a través de un osteópata que su mejor amigo resulta que me conoce, hizo hace muchos años un curso de Mindfulness conmigo, y luego hizo un cambio radical en su vida y ahora es feliz en EEUU. Me emociona poder ayudar a un amigo de mi hijo que estaba con un ataque de pánico, ver que un médico lo revise y le diga que "está todo bien", poder reconocer que seguía mal y finalmente ayudarlo a regularse con sólo 2 minutos de Mindfulness. Me divierte estar en un cumpleaños de un compañero de mi hijo y en vez de hablar "con los grandes", ponerme a jugar con los niños, descubrir que estaban burlando a una niña por ser “diferente”, y que luego de hacer una pequeña intervención, terminen todos jugando de forma integrada e inclusiva (el resto de los adultos ni se habían dado cuenta). Son herramientas simples y muy poderosas, que tienen el potencial de cambiar una situación cotidiana en un instante. Y cuando se aprenden estas cosas, no se pueden guardar. Surge dentro de uno la necesidad URGENTE de compartirlo. Por eso sigo apostando a esto, a seguir armando nuevas propuestas que les permita a más y más personas acceder a estas herramientas.

Me inspira leer una y otra vez historias de ex-alumnos que me escriben y me cuentan que no saben cómo hubiesen transitado su divorcio, enfermedad o crisis laboral sin los recursos del Mindfulness. Ellos han aprendido las herramientas, y ahora saben cómo construir su propio bienestar, sin importar el momento de vida que estén transitando. Porque la vida no es igual con o sin Mindfulness. Veo las trasformaciones en mis alumnos (aquellos que han ido a fondo), y he visto cómo adquieren más libertad, más pausas en sus vidas, y cómo ahora toman decisiones más conscientes y saludables para su cuerpo, mente y alma. Y quiero que tú también tengas una vida de bienestar.

Mi llamado hoy es a compartir esta sabiduría contigo, y que estas herramientas te ayuden a liberarte del sufrimiento como me han ayudado a mí y a tantas personas. Es un llamado a plantar semillas, muchas de las cuales no veré crecer personalmente. No sé si tú, por ejemplo, completarás el curso hasta el final o verás sólo el primer video. Pero eso no importa, porque tengo plena confianza de que los frutos se verán en la vida de cada uno cuando sea su momento. Si miras sólo las primeras clases muy por arriba o decides ir a fondo y completar el curso, es una decisión tuya. Respeto tus tiempos y decisiones 100%, como aprendí a respetar los míos. En mi corazón, yo sé que estoy haciendo mi contribución al mundo; estoy plantando semillas valiosas que serán aprovechadas por quienes se sientan llamados. ¡Y estoy muy emocionada por esto!

Estos cursos tienen el potencial de ayudarte para que seas la persona que estás destinada a ser. He visto que con paciencia, determinación y las herramientas adecuadas, es posible. Creo que podemos ser felices más allá de las circunstancias que nos toque vivir, y que podemos hacer pequeñas contribuciones en nuestros hogares y en nuestras vidas para construir entre todos una Nueva Tierra. Podemos transformar cada desafío en una oportunidad de crecimiento interior que nos conduzca a la paz interior, la plenitud y la liberación. Esta es la visión que siempre tuve para mí, y que me mantuvo a flote. Y es la visión que tengo para ti hoy.

¡Y el camino estará lleno de obstáculos! (por ejemplo, el pensamiento típico de creer que "No tengo tiempo"), pero las resistencias pueden ser superadas por algo mucho más fuerte: la convicción interna de que EL BIENESTAR ES POSIBLE, de que mereces ser feliz, y de que todos merecemos tener acceso a las herramientas que nos permitan pasar de estar reactivos a estar más conscientes; de ser hiper-exigentes y agotarnos a ser más amables y pacientes; de estar en piloto automático a estar más presentes y despiertos; de ser víctimas de este mundo a sentirnos totalmente confiados y empoderados. 

Me siento honrada de poder acompañarte a recuperar las riendas de tu felicidad, para que puedas ser el héroe o heroína de tu propia historia. Y quiero ofrecerte mi plataforma como un lugar de refugio. Un lugar al que puedes recurrir ahora para aprender Mindfulness, pero también un lugar al que puedes volver todas las veces que necesites para serenar la mente y suavizar el corazón.

Yo voy a estar siempre del otro lado para acompañarte. 

Gracias por ser parte de esta historia :) 

Ver mis estudios y certificaciones
Volver a página de Inicio